Veni. Vidi. Vici.

Como si de Julio César tras ganar la Batalla de Zela se tratase, después de pasar un espectacular fin de semana en Roma con Rocio he conquistado una nueva ciudad con las zapatillas de running, y tengo que decir que correr por Roma ha sido una pasada. Salir a las 7 de la mañana y recorrer las calles vacías mientras vas viendo monumentos históricos es incomparable, una experiencia 100% recomendable, tanto como ver la cara de la única familia que a esa hora desayunaba en el hotel verme bajar coger un plátano y un vaso de agua y marcharme con un perfecto “Buongiorno” sabiendo que no eran italianos y no pondrían pegas con mi pronunciación…

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El recorrido fue sencillo, salí del hotel y bajé Via Cavour hasta llegar al Coliseo, minúscula parada para hacer la foto de rigor, saludar al Arco de Tito, pasar por el Foro y cruzar el Circo Máximo, mirar de reojo la Bocca della Verità y enfilar el camino habilitado a la orilla del río Tíber pasando por cada uno de los puentes. Después del Vaticano y el Castillo de Sant’Angelo subir las escaleras para salir del circuito y callejear hasta salir por la Via del Corso, donde me encontré con un grupo de unos 12 corriendo por mitad de la calle, ví que uno de ellos llevaba la camiseta del Maratón de Valencia y me engaché a sus ritmos hasta llegar a la altura de la Fontana di Trevi mientras cruzaba los dedos para que estuviera desierta y ¡así fue! Nueva foto de rigor y ya empezar la subida por las calles del centro hasta llegar nuevamente al hotel por el otro costado de la ciudad: que maravilla.

No han sido más de 10 kilómetros (a pesar de que me tocaban 24 hoy) pero es que Rocio me estaba esperando en el hotel y ya suficientemente loco estoy para salir a correr en el fin de semana de celebración de mi 10º aniversario como para forzar y perder una hora más del día de turismo.

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Por lo demás, semanas duras de entrenamiento, buenas sensaciones, buena compañía y un clima que ha mejorado para volver a traerme una sonrisa a la cara. El fin de semana ha sido una desconexión total, sobre todo de la dieta que me la he saltado por todo lo alto, tiempazo espectacular y lo mejor de todo la compañía, no es fácil aguantarme y ella lo hace queriéndome y sin quejarse, no dejo de dar gracias por estos 10 años a su lado y camino a los 3 años de casados.

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Tengo que felicitar a todos los que el domingo hicieron el Maratón de Sevilla, en especial a Javier Bores, compañero de trabajo que me aconsejó con gran acierto que empezara a contar con Belén Rodríguez como nutricionista, y que a pesar de no ir al 100% por culpa de la gripe ha hecho algo que no todo el mundo sería capaz, aguantar hasta la meta cuando las piernas y la cabeza te dicen que pares. Ojalá yo algún día en plenas facultades pueda hacer el tiempo que tu has hecho estando malo: 3 horas 15 minutos.

40 días para París: Empieza lo bueno. 
Ha sonado: Luciano Pavarotti – Nessun Dorma

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